Codal
nydus/The Memoirs of Sherlock HolmesPublic
Página 227 de 369
Table of Contents

El hombre torcido

querida —dijo la señora Barclay—; quiero hablar un momento con este hombre. No hay nada que temer. Intentaba hablar con seguridad, pero seguía estando mortalmente pálida y apenas podía articular palabra por el temblor de sus labios.

—«Hice lo que me pidió, y estuvieron hablando juntos unos minutos. Luego ella bajó por la calle con los ojos centelleantes, y vi al desgraciado cojo de pie junto al farol, agitando los puños cerrados en el aire como si estuviera loco de rabia. No dijo una sola palabra hasta que estuvimos aquí en la puerta, momento en el que me cogió de la mano y me suplicó que no le dijera a nadie lo que había pasado.

“ ‘ —Es un viejo conocido mío que ha venido a menos —dijo ella.

Cuando le prometí que no diría nada, me besó, y nunca más la he vuelto a ver. Les he contado ahora toda la verdad, y si se la oculté a la policía fue porque entonces no me di cuenta del peligro en el que se encontraba mi querida amiga. Sé que solo puede redundar en su beneficio que se sepa todo’ ”.

227