sobre las cosas; * la República y la Iglesia; * la Biblia y las epopeyas heroicas; * el Islam, Israel y los recuerdos de los imperios perdidos; * Aristóteles y la medida de todas las cosas. Es porque la primera luz sobre este mundo es verdadera luz, la luz del día en que todavía hoy caminamos, y no meramente la dudosa visita de extrañas estrellas, por lo que he comenzado aquí señalando dónde cae por primera vez esa luz sobre las ciudades
Pero aunque Babilonia y Egipto tienen así una especie de derecho de primacía, por el mero hecho de ser familiares y tradicionales, enigmas fascinantes para nosotros pero también enigmas fascinantes para nuestros padres, no debemos imaginar que fueron las únicas civilizaciones antiguas en el mar del sur; ni que toda la civilización fue meramente sumeria, semítica o cópta, y menos aún meramente asiática o africana. La investigación real enaltece cada vez más la antigua civilización de Europa y, en especial, de lo que todavía podemos llamar vagamente los griegos. Debe entenderse en el sentido de que hubo griegos antes de los griegos, así como en muchas de sus mitologías hubo dioses antes de los dioses. La isla de Creta fue el centro de la civilización hoy llamada minoica, por el Minos que persistió en la leyenda antigua y cuyo laberinto fue descubierto en realidad por la arqueología moderna. Esta compleja sociedad europea, con sus puertos, sus sistemas de desagüe y su maquinaria doméstica, parece haber sucumbido ante alguna invasión de sus vecinos del norte, quienes crearon o heredaron la Hélade que conocemos en la historia.