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nydus/The Everlasting ManPublic
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La antigüedad de la civilización

Tenía por tradición una vida intelectual elevada, aunque más filosófica que artística; y presiden su fundación primigenia aquellas figuras que han llegado a representar la sabiduría estelar de la antigüedad; los maestros de Abraham; los caldeos.

Contra esta sólida sociedad, como contra un vasto y desnudo muro de ladrillo, se agitaron generación tras generación los ejércitos sin nombre de los Nómadas. Venían de los desiertos donde la vida nómada se había vivido desde el principio y donde aún se vive hoy.

Huelga detenerse en la naturaleza de esa vida; era bastante obvia y hasta lo bastante fácil seguir a una manada o a un rebaño que por lo general encontraba su propio pastizal y vivir de la leche o la carne que proporcionaba.

Tampoco hay motivo alguno para dudar de que este modo de vida pudiera ofrecer casi todo lo humano excepto un hogar. Muchos de estos pastores o gañanes pudieron hablar en los tiempos más antiguos de todas las verdades y enigmas del Libro de Job; y de entre ellos fueron Abraham y sus hijos, que han legado al mundo moderno, como un enigma sin fin, el monoteísmo casi monomaníaco de los judíos.

Pero eran un pueblo salvaje sin comprensión de una organización social compleja; y un espíritu como el viento en su interior les hacía hacerle la guerra una y otra vez.

La historia de Babilonia es en gran medida la historia de su defensa contra las hordas del desierto; que avanzaban a intervalos de uno o dos siglos y por lo general seretiraban tal como habían venido.

Algunos dicen que una amalgama de invasión nómada edificó en Nínive el arrogante reino de los asirios, que esculpieron grandes monstruos en sus templos, toros barbados con alas como querubines, y que enviaron a

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