CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Everlasting ManPublic
Página 168 de 374
Table of Contents

VI. Los demonios y los filósofos

es inverosímil. Este sentimiento existe en ambas formas de paganismo aquí consideradas. Pero cuando pasamos a la segunda forma del mismo, lo encontramos transformado y lleno de otro espíritu

Al tratar el asunto más liviano llamado mitología, he dicho poco sobre su aspecto más discutible; hasta qué punto tal invocación de los espíritus del mar o de los elementos puede en verdad llamar espíritus del inmenso abismo; o más bien (como decía el burlón shakesperiano) si los espíritus acuden cuando se les llama.

Creo estar en lo cierto al pensar que este problema, por práctico que suene, no desempeñó un papel dominante en el negocio poético de la mitología. Pero me parece aún más obvio, según la evidencia, que cosas de ese tipo han aparecido a veces, aunque solo fuesen apariciones.

Pero cuando llegamos al mundo de la superstición, en un sentido más sutil, hay un matiz de diferencia; un matiz que se ahonda y se oscurece.

Sin duda, la mayoría de la superstición popular es tan frívola como cualquier mitología popular. Los hombres no creen como un dogma que Dios les lanzará un rayo por pasar por debajo de una escalera; con más frecuencia se divierten con el ejercicio no muy laborioso de rodearla. No hay en ello más que lo que ya he esbozado; una especie de agnosticismo etéreo sobre las posibilidades de un mundo tan extraño.

Pero hay otra clase de superstición que sí busca resultados de manera definitiva; lo que podría llamarse una superstición realista. Y con ello la cuestión de si los espíritus responden o aparecen se vuelve mucho más seria. Como he dicho, me parece bastante seguro que a veces lo hacen; pero al respecto hay una distinción que ha sido el origen de mucho mal en el mundo.

Ya sea porque la Caída ha acercado verdaderamente a los hombres a vecinos menos deseables en el mundo espiritual, o ya sea meramente

168