condena universal; para que hubiera un coro profundo y unánime de aprobación y armonía cuando el Hombre fue rechazado por los hombres.
Había soledades más allá a donde nadie ha de seguir.
Había secretos en la parte más íntima e invisible de aquel drama que no tienen símbolo en el habla; ni en ninguna separación de un hombre respecto de los hombres.
Tampoco es fácil para ninguna palabra menos austera y decidida que las del relato desnudo insinuar siquiera el horror de exaltación que se alzó sobre la colina. Explicaciones interminables no han llegado al final de aquello, ni siquiera al principio.
Y si hay algún sonido capaz de producir un silencio, bien podemos guardar silencio sobre el final y el extremo; cuando un grito fue arrancado de aquella oscuridad con palabras terriblemente distintas y terriblemente ininteligibles, que el hombre jamás comprenderá en toda la eternidad que le han comprado; y por un instante aniquilador un abismo que no es para nuestros pensamientos se había abierto incluso en la unidad de lo absoluto; y Dios había sido desamparado de Dios.