entonces se alzará contra ella la voz terrible de Tertuliano, diciendo: «¿Y por qué entonces fui expulsado?; ¿y por qué corazones y cabezas blandas fallaron en mi contra cuando proclamé la perdición de todos los pecadores?; ¿y qué poder fue este que me frustró cuando amenacé con el infierno a todos los réprobos? Pues nadie recorrió jamás ese camino tan difícil como yo; y mío fue el Credo Quia Impossibile. Luego está la cuarta sugerencia de que hubo algo de sociedad secreta semítica en todo el asunto; que fue una nueva invasión del espíritu nómada que sacudía un paganismo más amable y confortable, sus ciudades y sus dioses lares; mediante la cual las razas monoteístas celosas podían, al fin y al cabo, instaurar a su Dios celoso. Y Mahoma responderá desde el torbellino, el torbellino rojo del desierto: «¿Quién sirvió jamás a los celos de Dios como lo hice yo o lo dejó más solo en el cielo? ¿Quién rindió jamás más honor a Moisés y a Abraham ni obtuvo más victorias sobre los ídolos y las imágenes del paganismo? ¿Y qué fue esto que me rechazó con la energía de una cosa viva; cuyo fanatismo pudo expulsarme de Sicilia y arrancar mis profundas raíces de la roca de España? ¿Qué fe era la suya, la de aquellos que se agolpaban por miles de toda clase y país clamando que mi ruina era la voluntad de Dios; y qué lanzó al gran Godofredo como desde una catapulta sobre el muro de Jerusalén; y qué trajo al gran Sobieski como un rayo a las puertas de Viena? Pienso que había algo más de lo que imagináis en la religión que así se ha medido con la mía».
Aquellos que sugieren que la fe era un fanatismo están condenados a una perplejidad eterna. En su relato ha de aparecer como fanática por nada y fanática contra todo. Es ascética y está en guerra con los ascetas, romana y en revuelta contra Roma, monoteísta y luchando furiosamente contra el monoteísmo; severa en su condena de la severidad; un enigma que no puede explicarse ni siquiera como insensatez. ¿Y qué clase de insensatez es esa que parece razonable a millones de europeos educados a través de todas las revoluciones de unos mil