El poeta ha concebido el poema de tal manera que sus simpatías aparentemente, y las de su lector ciertamente, están del lado del vencido más que del vencedor. Y este es un sentimiento que aumenta en la tradición poética incluso a medida que el origen poético mismo se aleja. * Aquiles tenía cierta categoría de semidiós en los tiempos paganos; pero desaparece por completo en épocas posteriores. * Pero Héctor se hace más grande a medida que pasan los siglos; y su nombre es el de un Caballero de la Tabla Redonda, y su espada es la que la leyenda pone en la mano de Rolando, repartiendo golpes con el arma del Héctor derrotado en la última ruina y esplendor de su propia derrota. El nombre anticipa todas las derrotas por las que habrían de pasar nuestra raza y nuestra religión; esa supervivencia a cien derrotas que es
El relato del fin de Troya no tendrá fin; pues se eleva para siempre en ecos vivientes, inmortales como nuestra desesperanza y nuestra esperanza. Troya en pie fue algo pequeño que pudo haber permanecido sin nombre durante siglos. Pero Troya cayendo ha sido atrapada en una llama y suspendida en un instante inmortal de aniquilación; y porque fue destruida con fuego el fuego jamás será destruido. Y así como con la ciudad, ocurre con el héroe; trazada en líneas arcaicas en aquel crepúsculo primigenio se halla la primera figura del Caballero. Hay una coincidencia profética en su título; hemos hablado de la palabra caballería y de cómo parece fundir al jinete con el caballo. Es casi anticipada siglos antes en el trueno del hexámetro homérico, y esa larga palabra saltarina con la que termina la Ilíada. Es esa misma unidad para la cual no hallamos más nombre que el santo centauro de la caballería.