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nydus/The Everlasting ManPublic
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II. Los enigmas del Evangelio

enteramente en fundamentos que por lo general se ha considerado que siguen siendo racionales y sólidos a través de todos los cambios sociales e históricos. Aun así, vivió en un mundo en el que se consideraba tan natural tener esclavos como tener hijos. Y por ello se permitió un reconocimiento serio de una diferencia entre esclavos y hombres libres. Cristo, tanto como Aristóteles, vivió en un mundo que daba la esclavitud por sentada. No denunció particularmente la esclavitud. Puso en marcha un movimiento que podía existir en un mundo con esclavitud. Pero puso en marcha un movimiento que podía existir en un mundo sin esclavitud. Jamás empleó una frase que hiciera depender su filosofía ni siquiera de la existencia misma del orden social en el que vivía. Habló como alguien consciente de que todo era efímero, incluidas las cosas que Aristóteles creía eternas. Por entonces el Imperio romano había llegado a ser meramente el orbis terrarum, otro nombre para el mundo. Pero jamás hizo que su moralidad dependiera de la existencia del Imperio romano ni siquiera de la existencia del mundo. «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».

La verdad es que cuando los críticos han hablado de las limitaciones locales del Galileo, siempre se ha tratado de las limitaciones locales de los críticos. Él creía indudablemente en ciertas cosas que una secta moderna particular de materialistas no cree. Pero no eran cosas particularmente propias de su época. Estaría más cerca de la verdad decir que la negación de las mismas es bastante propia de nuestra época. Sin duda, estaría aún más cerca de la verdad decir simplemente que cierta solemne importancia social, en la minoría que no cree en ellas, es propia de nuestra época. Él creía, por ejemplo, en los espíritus malignos o en la curación psíquica de los males corporales; pero no porque fuera un galileo nacido bajo el reinado de Augusto. Es absurdo decir que un hombre creía en esas cosas por ser galileo bajo el reinado de Augusto, cuando podría haber creído en

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