We may say, if we like, that it is believed before there is time to examine it. It would be truer to say it is accepted before there is time to believe it.
Confieso que dudo de toda la teoría de la diseminación de los mitos o (como suele ser) de un solo mito.
Es verdad que algo en nuestra naturaleza y circunstancias hace que muchas historias sean similares; pero cada una de ellas puede ser original. Un hombre no le toma prestada la historia a otro, aunque la cuente por el mismo motivo que el otro.
Sería fácil aplicar todo el argumento sobre la leyenda a la literatura y convertirlo en una monomanía vulgar del plagio. Me comprometería a rastrear una noción como la de La rama dorada a través de novelas modernas individuales tan fácilmente como a través de mitos comunitarios y antiguos.
Me comprometería a encontrar algo parecido a un ramo de flores apareciendo una y otra vez, desde el ramo fatal de Becky Sharpe hasta el ramillete de rosas enviado por la Princesa de Ruritania. Pero aunque estas flores broten del mismo suelo, no es la misma flor marchita la que se arroja de mano en mano. Esas flores siempre son frescas.
El verdadero origen de todos los mitos se ha descubierto con demasiada frecuencia. Hay demasiadas claves para la mitología, como hay demasiados criptogramas en Shakespeare. Todo es fálico; todo es totémico; todo es época de siembra y cosecha; todo es fantasmas y ofrendas funerarias; todo es la rama dorada del sacrificio; todo es el sol y la luna; todo es todo. Todo estudiante de folclore que sabía un poco más que su propia monomanía, todo hombre de lectura más amplia y cultura crítica como Andrew Lang, ha confesado prácticamente que el desconcierto de estas