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nydus/The Everlasting ManPublic
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Profesores y hombres prehistóricos

Si tuviéramos que reconocerla como animal, habríamos tenido que reconocerla como anormal. Si decidiéramos mirar por el otro extremo del telescopio, como he hecho más de una vez en estas especulaciones, si decidiéramos proyectar la figura humana hacia adelante desde un mundo no humano, solo podríamos decir que uno de los animales se había vuelto claramente loco. Pero viendo la cosa desde el extremo correcto, o más bien desde el interior, sabemos que es la cordura; y sabemos que estos hombres primitivos estaban cuerdos. Saludamos una cierta masonería humana dondequiera que la veamos, en salvajes, en extranjeros o en personajes históricos.

Por ejemplo, todo lo que podemos inferir de la leyenda primitiva, y todo lo que sabemos de la vida bárbara, respalda una cierta idea moral e incluso mística cuyo símbolo más común son los vestidos.

Porque los vestidos son muy literalmente ropajes, y el hombre los lleva porque es un sacerdote. Es cierto que, incluso como animal, aquí es diferente de los animales. La desnudez no le es propia a su naturaleza; no es su vida sino más bien su muerte; incluso en el sentido vulgar de su muerte de frío.

Pero los vestidos se llevan por dignidad, decencia o decoración allí donde no se necesitan en modo alguno para abrigarse. A veces parecería que se valoran por ornamento antes de valorarse por utilidad. Casi siempre parecería que se percibe en ellos cierta conexión con el decoro.

Las convenciones de esta índole varían enormemente según las diversas épocas y lugares; y hay quienes no logran superar esta reflexión, y para quienes parece ser un argumento suficiente para echar por la borda todas las convenciones. No se cansarán jamás de repetir, con ingenua sorpresa, que la vestimenta es distinta en las islas de los Caníbales y en Camden Town; no consiguen

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