curiosa trayectoria del hombre conducirá —y no alejará— a la antigua fe en los oscuros designios de Dios. En otras palabras, es precisamente cuando vemos lo estrafalario que es el cuadrúpedo cuando alabamos al hombre que lo monta; y es precisamente cuando vemos lo estrafalario que es el bípedo cuando alabamos a la Providencia que lo creó.
En pocas palabras, el propósito de esta introducción es sostener esta tesis: que es precisamente cuando consideramos al hombre como un animal cuando sabemos que no es un animal.
Es precisamente cuando intentamos imaginarlo como una especie de caballo sobre sus patas traseras cuando de repente nos damos cuenta de que debe de ser algo tan milagroso como el caballo alado que se elevaba hacia las nubes del cielo.
Todos los caminos conducen a Roma, todos los senderos vuelven a girar hacia la filosofía central y civilizada, incluido este camino a través del país de los elfos y del revés. Pero tal vez sea mejor no haber abandonado nunca la tierra de una tradición razonable, donde los hombres cabalgan ligeramente sobre los caballos y son poderosos cazadores ante el Señor.