Cuando oímos hablar por primera vez de los egipcios, viven como en una serie de aldeas ribereñas, en comunidades pequeñas y separadas pero cooperativas a lo largo de la orilla del Nilo. Donde el río se ramificaba en el ancho Delta se hallaba tradicionalmente el comienzo de una región o un pueblo algo diferentes; pero esto no necesita complicar la verdad principal.
Estos pueblos más o menos independientes aunque interdependientes ya estaban considerablemente civilizados.
Tenían una especie de heráldica; es decir, arte decorativo utilizado con fines simbólicos y sociales; cada uno navegando por el Nilo bajo su propio estandarte que representaba algún pájaro o animal.
La heráldica implica dos cosas de enorme importancia para la humanidad normal; la combinación de ambas hace esa cosa noble llamada cooperación; sobre la cual descansan todos los campesinados y pueblos que son libres.
- El arte de la heráldica significa independencia; una imagen elegida por la imaginación para expresar la individualidad.
- La ciencia de la heráldica significa interdependencia; un acuerdo entre diferentes cuerpos para reconocer diferentes imágenes; una ciencia de la imaginería.
Tenemos aquí, por tanto, exactamente ese compromiso de cooperación entre familias o grupos libres que es el modo de vida más normal para la humanidad y que es particularmente evidente allí donde los hombres poseen su propia tierra y viven en ella.
Con la mera mención de las imágenes de pájaros y bestias, el estudioso de la mitología murmurará la palabra «tótem» casi en sueños. Pero, a mi parecer, gran parte del problema surge de su costumbre de pronunciar tales palabras como si estuviera durmiendo. A lo largo de este