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nydus/The Everlasting ManPublic
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La antigüedad de la civilización

Pero debió de ser muy divertido escribir o incluso leer estos mensajes, cuando escribir y leer eran realmente algo nuevo.

Y si la gente insiste en escribir novelas románticas sobre el antiguo Egipto (y parece que ni los rezos, ni las lágrimas, ni las maldiciones pueden apartarles de esa costumbre), sugiero que escenas como esta realmente nos recordarían que los antiguos egipcios eran seres humanos.

Sugiero que alguien describa la escena del gran monarca sentado entre sus sacerdotes, y todos ellos estallando en carcajadas y rebosando de sugerencias a medida que los juegos de palabras reales se volvían cada vez más desbocados e indefendibles.

Podría haber otra escena de casi igual emoción sobre la decodificación de este cifrado; las conjeturas, las pistas y los descubrimientos tendrían toda la emoción popular de una historia de detectives.

Así es como el romance primitivo y la historia primitiva deberían ser escritos realmente.

Pues cualquiera que fuese la cualidad de la vida religiosa o moral de los tiempos remotos —y probablemente fue mucho más humana de lo que convencionalmente se supone—, el interés científico de semejante época debió de ser intenso. Las palabras debían de ser más maravillosas que la telegrafía sin hilos; y los experimentos con las cosas comunes, una serie de descargas eléctricas.

Aún estamos esperando a que alguien escriba un relato animado de la vida primitiva. El punto es en cierto sentido un paréntesis aquí; pero está conectado con el asunto general del desarrollo político, por medio de la institución que es más activa en este primero y más fascinante de todos los cuentos de hadas de la ciencia.

Se admite que la mayor parte de esta ciencia se la debemos a los sacerdotes.

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