CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Everlasting ManPublic
Página 364 de 374
Table of Contents

Conclusión

divinos. En una palabra, allí donde el otro espíritu popular, el espíritu de la leyenda y el chisme, podía entrar en juego, los rodeaba con la atmósfera más mística de los mitos. La poesía popular convirtió a los sabios en santos. Pero eso fue todo lo que hizo. Ellos seguían siendo ellos mismos; los hombres nunca olvidaron realmente que eran hombres, solo convertidos en dioses en el sentido de que eran convertidos en héroes. El divino Platón, al igual que el Divus Caesar, era un título y no un dogma. En Asia, donde la atmósfera era más mitológica, se hacía que el hombre pareciera más un mito, pero seguía siendo un hombre. Seguía siendo un hombre de una cierta clase o escuela especial de hombres, que recibía y merecía un gran honor por parte de la humanidad. Es la orden o escuela de los filósofos; los hombres que se han propuesto seriamente rastrear el orden a través de cualquier aparente caos en la visión de la vida. En lugar de vivir de rumores imaginativos y tradiciones remotas y de los coletazos de experiencias excepcionales acerca de la mente y el significado que hay detrás del mundo, han intentado en cierto sentido proyectar el propósito primario de esa mente a priori. Han intentado plasmar en papel un plano posible del mundo; casi como si el mundo aún no estuviera hecho.

Justo en medio de todas estas cosas se levanta una enorme excepción. Es completamente diferente a cualquier otra cosa. Es una cosa definitiva como la trompeta del juicio final, aunque también es una buena noticia; o una noticia que parece demasiado buena para ser verdad. No es nada menos que la rotunda afirmación de que este misterioso creador del mundo ha visitado su mundo en persona. Declara que real y hasta recientemente, o justo en medio de los tiempos históricos, caminó de verdad por el mundo este ser invisible y originario; acerca del cual los pensadores elaboran teorías y los mitólogos transmiten mitos: el Hombre que Hizo el Mundo.

364