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nydus/The Everlasting ManPublic
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La antigüedad de la civilización

La otra fuerza de cohesión además del rey, y tal vez más antigua que este, es el sacerdocio; y el sacerdocio tiene, presumiblemente, aún más que ver con esos símbolos y señales rituales mediante los cuales los hombres pueden comunicarse. Y aquí en Egipto surgió probablemente el invento primordial y, sin duda, el prototípico al que debemos toda la historia y toda la diferencia entre lo histórico y lo prehistórico: la escritura arquetípica, el arte de escribir.

Las imágenes populares de estos imperios primitivos no son ni con mucho tan populares como podrían ser.

Se proyecta sobre ellos la sombra de una penumbra exagerada, mayor que la normal e incluso saludable tristeza de los hombres paganos.

Forma parte de esa misma especie de pesimismo secreto al que le encanta convertir al hombre primitivo en una criatura rastrera, cuyo cuerpo es inmundicia y cuya alma es temor.

Procede, por supuesto, del hecho de que los hombres se sienten más conmovidos por su religión; especialmente cuando es irreligión. Para ellos, cualquier cosa primaria y elemental debe ser maligna.

Pero es la curiosa consecuencia que, si bien nos hemos visto inundados por los más descabellados experimentos de romance primitivo, todos ellos se han perdido el verdadero romance de ser primitivos.

Han descrito escenas totalmente imaginarias, en las cuales los hombres de la Edad de Piedra son hombres de piedra como estatuas andantes; en las cuales los asirios o los egipcios son tan rígidos o están tan pintados como su propio arte más arcaico.

Pero ninguno de estos creadores de escenas imaginarias ha intentado imaginar lo que realmente debió de haber sido ver como fresco aquello que nosotros vemos como familiar.

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