toda la belleza del heraldo Mercurio recién posado sobre un monte que besa el cielo; cuando en realidad tiene la belleza de la Falsa Tortuga o del Sombrerero Loco. Es la prueba suprema de que un hombre es prosaico el hecho de que siempre exija que la poesía sea poética. A veces el humor se encuentra en el tema mismo, así como en el estilo de la fábula. Los aborígenes australianos, considerados los más rudos de los salvajes, tienen una historia sobre una rana gigante que se había tragado el mar y todas las aguas del mundo, y a la que solo obligaron a vomitarlas haciéndola reír. Todos los animales, con todas sus monerías, pasaron ante ella y, al igual que la reina Victoria, no se divirtió. Al final se desplomó ante una anguila que se mantenía en equilibrio delicado sobre la punta de su cola, sin duda con una dignidad bastante desesperada. Se podría escribir una enorme cantidad de buena literatura fantástica a partir de esa fábula. Hay filosofía en esa visión del mundo seco antes del beatífico Diluvio de la risa. Hay imaginación en el monstruo montañoso que hace erupción como un volcán acuoso; hay un montón de diversión en la idea de su rostro abultado al pasar el pelícano o el pingüino. Como sea, la rana se rio; pero el estudioso del folclore permanece serio.
Moreover, even where the fables are inferior as art, they cannot be properly judged by science; still less properly judged as science. Some myths are very crude and queer like the early drawings of children; but the child is trying to draw. It is none the less an error to treat his drawing as if it were a diagram, or intended to be a diagram. The student cannot make a scientific statement about the savage, because the savage is not making a scientific statement about the world. He is saying something quite different; what might be called the gossip of the gods.