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nydus/The Everlasting ManPublic
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I. El hombre en la cueva

a la historia, en lugar de quedar sumergidos en todas estas generalizaciones sobre la lentitud y la uniformidad. Porque sin duda requerimos, según la frase del señor Wells, una historia universal resumida (an outline of history). Pero podemos atrevernos a decir, según la frase del señor Mantalini, que esta historia evolutiva no tiene contorno o es un contorno maldito (demd outline). Pero, sobre todo, ilustra lo que quiero decir al afirmar que cuanto más miramos realmente al hombre como a un animal, menos se parecerá a uno.

Hoy en día todas nuestras novelas y periódicos se hallan plagados de innumerables alusiones a un personaje popular llamado el Caveman (el hombre de las cavernas). Nos resulta bastante familiar, no solo como personaje público, sino también como personaje privado. Su psicología se toma muy en serio tanto en la ficción psicológica como en la medicina psicológica.

Por lo que alcanzo a comprender, su ocupación principal en la vida era apalear a su mujer, o tratar a las mujeres en general con lo que, según creo, se conoce en el mundo del cine como «trato brusco». Nunca me he topado por casualidad con las pruebas de esta idea; y desconozco en qué diarios primitivos o informes de divorcio prehistóricos se fundamenta. Tampoco, como ya he explicado en otra parte, he sido capaz de verle la probabilidad, ni siquiera considerándola a priori. Siempre se nos dice, sin ninguna explicación ni autoridad, que el hombre primitivo blandía una maza y derribaba a la mujer antes de llevársela. Pero, según toda analogía animal, parecería una modestia y una reticencia casi morbosas, por parte de la dama, insistir siempre en ser derribada antes de consentir en ser raptada. Y repito que jamás logro comprender por qué, siendo el macho tan sumamente grosero, la hembra había de ser tan sumamente refinada.

El hombre de las cavernas pudo haber sido un bruto, pero no hay razón por la cual debiera haber sido más brutal que las bestias. Y los amores de

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