la ciencia popular fue producir una figura completa e incluso compleja, terminada hasta el último detalle de pelo y hábitos. Se le dio un nombre como si fuera un personaje histórico ordinario. La gente hablaba del Pithecanthropus como de Pitt, Fox o Napoleón. Las historias populares publicaron retratos suyos como los retratos de Carlos Primero y Jorge Cuarto. Se reprodujo un dibujo detallado, cuidadosamente sombreado, para mostrar que hasta los cabellos de su cabeza estaban todos contados. Ninguna persona desinformada que mirara su rostro cuidadosamente trazado y sus ojos melancólicos imaginaría por un momento que este era el retrato de un fémur; o de unos pocos dientes y un fragmento de cráneo.
De la misma manera que la gente hablaba de él como si fuera un individuo cuya influencia y carácter nos resultaban a todos familiares.
Acabo de leer en una revista un relato sobre Java y sobre cómo los modernos habitantes blancos de esa isla se dejan inducir a portarse mal por la influencia personal del pobre y viejo Pithecanthropus.
Que los modernos habitantes de Java se portan mal lo puedo creer muy fácilmente; pero no imagino que necesiten ningún estímulo derivado del descubrimiento de unos cuantos huesos sumamente dudosos.
Anyhow, those bones are far too few and fragmentary and dubious to fill up the whole of the vast void that does in reason and in reality lie between man and his bestial ancestors, if they were his ancestors. On the assumption of that evolutionary connection (a connection which I am not in the least concerned to deny), the really arresting and remarkable fact is the comparative absence of any such remains recording that connection at that point.