significado del nomadismo; y que lo había ampliado hasta que este realmente dejó de tener significado alguno. Es muy cierto que el soldado francés ha realizado algunas de las marchas más brillantes de toda la historia militar. Pero es igualmente cierto, y mucho más evidente por sí mismo, que si el campesino francés no es una realidad arraigada, no existe tal cosa como una realidad arraigada en el mundo; o, en otras palabras, si él es un nómada, no hay nadie que no lo sea.
Ahora bien, ese es el tipo de ardid que se ha intentado en el caso de la religión comparada y de los fundadores religiosos del mundo colocados respetuosamente en fila. Pretende clasificar a Jesús como el otro clasificaría a los judíos, inventando para tal fin una nueva clase y llenando el resto de ella con sustitutos y copias de segunda.
No quiero decir con esto que estas otras cosas no suelan ser grandes cosas en su índole y clase verdaderas. El confucionismo y el budismo son grandes cosas, pero no es verdad llamarlas Iglesias; del mismo modo que los franceses y los ingleses son grandes pueblos, pero es un sinsentido llamarlos nómadas.
Hay algunos puntos de semejanza entre la Cristiandad y su imitación en el islam; a decir verdad, hay algunos puntos de semejanza entre los judíos y los gitanos. Pero, pasado eso, las listas se componen de cualquier cosa que venga a mano; de cualquier cosa que pueda ponerse en el mismo catálogo sin pertenecer a la misma categoría.
En este esbozo de historia religiosa, con todo el respeto debido a hombres mucho más sabios que yo, me propongo cortar por lo sano e ignorar este método moderno de clasificación que, según estoy seguro, ha falsificado los hechos de la historia. Presentaré aquí una clasificación alternativa de la religión o las religiones que, según creo, abarcará todos los hechos y, lo que es igual de