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nydus/The Everlasting ManPublic
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La antigüedad de la civilización

No han visto a un hombre descubriendo el fuego como un niño descubriendo fuegos artificiales.

No han visto a un hombre jugando con el maravilloso invento llamado rueda, como un muchacho jugando a montar una estación inalámbrica.

Nunca han puesto el espíritu de la juventud en sus descripciones de la juventud del mundo.

De ello se deduce que entre todas sus fantasías primitivas o prehistóricas no hay chistes. Ni siquiera hay bromas pesadas, en relación con las invenciones prácticas. Y esto se define con mucha nitidez en el caso particular de los jeroglíficos; pues parece haber indicios serios de que todo ese gran arte humano de la escritura o la grafía comenzó con una broma.

Hay quienes se enterarán con pesar de que aquello parece haber comenzado con un juego de palabras.

El rey o los sacerdotes o algunas personas responsables, deseando enviar un mensaje río arriba en aquel territorio inconvenientemente largo y angosto, tuvieron la idea de enviarlo en escritura pictográfica, como la del indio americano.

Como la mayoría de las personas que han escrito en pictogramas por diversión, descubrió que las palabras no siempre encajaban. Pero cuando la palabra para los impuestos sonaba bastante parecida a la palabra para cerdo, puso audazmente un cerdo como un mal juego de palabras y se arriesgó.

Así, un jeroglífista moderno podría representar «en seguida» dibujando sin escrúpulos un sombrero (hat) seguido de una serie de cifras verticales (ones). Era lo suficientemente bueno para los faraones y debería serlo para él.

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