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nydus/The Everlasting ManPublic
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Sobre el hombre prehistórico

minuciosamente estratificada; y que hubo muchas etapas semejantes antes del hombre de Cro-Magnon o de cualquier pueblo con el que asociemos tales pinturas. * De hecho, los estudios recientes sobre el neandertal y otras razas tienden más bien a repetir la moraleja que aquí resulta más pertinente. La noción, señalada en estas páginas, de algo necesariamente lento o tardío en el desarrollo de la religión apenas se beneficiará de estas últimas revelaciones sobre los precursores del hacedor de pinturas de renos. Los eruditos parecen sostener que, ya pudiera la pintura del reno ser religiosa o no, la gente que vivió antes ya era religiosa. Los hombres ya enterraban a sus muertos con el esmero que constituye el signo elocuente del misterio y la esperanza. Esto obviamente nos devuelve al mismo argumento; un argumento al que no se llega mediante ninguna medición del cráneo del hombre primitivo. De poco sirve comparar la cabeza del hombre con la cabeza del mono, si a este último jamás se le ha pasado por la cabeza enterrar a otro mono con nueces en su tumba para ayudarlo a llegar a una chabolista celestial de monos. A propósito de cráneos, todos conocemos la historia del hallazgo de un cráneo de Cro-Magnon que es mucho más grande y perfecto que un cráneo moderno. Es una historia muy divertida; porque un eminente evolucionista, despertando a una cautela algo tardía, protestó contra el hecho de que se dedujera algo a partir de un solo espécimen. Es deber de un cráneo solitario demostrar que nuestros antepasados nos eran inferiores. Se siente que cualquier cráneo solitario que ose demostrar que nos eran superiores padece

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