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nydus/The Everlasting ManPublic
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I. El dios en la cueva

de la vida. Que cualquier otro sistema individual sea estrecho e insuficiente en comparación con este; eso no es una jactancia retórica; es un hecho real y un verdadero dilema. * ¿Dónde está el Niño Santo entre los estoicos y los adoradores de antepasados? * ¿Dónde está Nuestra Señora de los musulmanes, una mujer hecha para ningún hombre y colocada por encima de todos los ángeles? * ¿Dónde está san Miguel de los monjes de Buda, jinete y señor de las trompetas, que guarda para cada soldado el honor de la espada? ¿Qué podría hacer santo Tomás de Aquino con la mitología del brahmanismo, él que expuso toda la ciencia y la racionalidad, e incluso el racionalismo, del cristianismo? Sin embargo, aun si comparamos a Aquino con Aristóteles, en el otro extremo de la razón, encontraremos la misma sensación de algo añadido. Aquino pudo entender las partes más lógicas de Aristóteles; es dudoso que Aristóteles hubiera podido entender las partes más místicas de Aquino. Aun cuando apenas podamos llamar al cristiano más grande, nos vemos obligados a llamarlo más vasto. Pero ocurre lo mismo a cualquier filosofía, herejía o movimiento moderno al que podamos recurrir. ¿Cómo le habría ido a Francisco el Trovador entre los calvinistas, o a decir verdad entre los utilitaristas de la Escuela de Mánchester? Sin embargo, hombres como Bossuet y Pascal podían ser tan severos y lógicos como cualquier calvinista o utilitarista. ¿Cómo le habría ido a Juana de Arco, una mujer que animaba a los hombres a la guerra con la espada, entre los cuáqueros, los dujobores o la secta tolstoiana de los pacifistas? Y, no obstante, una gran cantidad de santos católicos han pasado su vida predicando la paz y evitando guerras. Sucede lo mismo con todos los intentos modernos de sincretismo. Nunca son capaces de crear algo más grande que el Credo sin

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