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nydus/The Everlasting ManPublic
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Profesores y hombres prehistóricos

Se decía que algunas de estas estaban dañadas con abolladuras o agujeros que se suponía eran marcas de flechas; y se conjeturaba que las imágenes dañadas eran los restos de algún rito mágico para matar a las bestias en efigie, mientras que las imágenes intactas se explicaban en relación con otro rito mágico que invocaba la fertilidad de los rebaños.

Aquí de nuevo hay algo vagamente humorístico en el hábito científico de barrer para casa. Si la imagen está dañada, prueba una superstición, y si no está dañada, prueba otra.

Aquí de nuevo hay una precipitación bastante temeraria al sacar conclusiones; apenas se les ha ocurrido a los especuladores que una muchedumbre de cazadores encarcelados en invierno en una cueva podría, concebiblemente, haber apuntado a un blanco por diversión, como una especie de juego de salón primitivo.

Pero en cualquier caso, si se hizo por superstición, ¿qué ha sido de la tesis de que no tenía nada que ver con la religión?

Lo cierto es que todas estas conjeturas no tienen nada que ver con nada. No es ni la mitad de divertido que jugar a disparar flechas contra un reno tallado, pues es como dispararlas al aire.

Tales especuladores más bien tienden a olvidar, por ejemplo, que los hombres del mundo moderno también a veces hacen marcas en las cuevas. Cuando una multitud de excursionistas es conducida a través del laberinto de la Gruta Maravillosa o de la Caverna de las Estalactitas Mágicas, se ha observado que surgen jeroglíficos a su paso; iniciales e inscripciones que los eruditos se niegan a atribuir a una fecha remota. Pero llegará el momento en que estas inscripciones sean realmente de una fecha remota.

Y si los profesores del futuro se parecen en algo a los profesores del presente, podrán deducir una enorme cantidad de cosas muy vívidas e interesantes a partir de estas escrituras rupestres del siglo XX.

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