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nydus/The Everlasting ManPublic
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La antigüedad de la civilización

La Antigüedad de la Civilización

El hombre moderno que contempla los orígenes más antiguos ha sido como un hombre que aguarda el amanecer en una tierra extraña, y espera ver esa aurora despuntando tras colinas desnudas o picos solitarios. Pero esa aurora despunta tras la masa negra de grandes ciudades construidas tiempo ha y perdidas para nosotros en la noche originaria; ciudades colosales como casas de gigantes, en las que incluso los animales ornamentales tallados son más altos que las palmeras; en las que el retrato pintado puede tener doce veces el tamaño del hombre; con tumbas como montañas de hombres dispuestas en cuadro y apuntando a las estrellas; con toros alados y barbados que se yerguen y miran enormes a las puertas de los templos; que permanecen inmóviles eternamente como si un paso en falso sacudiera el mundo. El alba de la historia revela una humanidad ya civilizada. Quizá revela una civilización ya vieja. Y entre otras cosas más importantes, revela la necedad de la mayoría de las generalizaciones sobre el periodo anterior y desconocido en el que esta era verdaderamente joven. Las dos primeras sociedades humanas de las que tenemos algún registro fiable y detallado son Babilonia y Egipto. Da la casualidad de que estos dos vastos y espléndidos logros del genio de los antiguos dan testimonio en contra de dos de las suposiciones más comunes y burdas de la cultura de los modernos. Si queremos deshacernos de la mitad de las tonterías sobre nómadas, cavernícolas y el viejo hombre del bosque, solo necesitamos mirar

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