—Ten por seguro, querida, que cuando sean veinte, los visitaré a todos.
Mr. Bennet era una mezcla tan extraña de talento rápido, humor sarcástico, reserva y capricho, que la experiencia de veintitrés años no había bastado para que su esposa llegara a comprender su carácter.
Su mente era menos difícil de descifrar. Era una mujer de entendederas mediocres, escasa instrucción y carácter inestable. Cuando estaba descontenta, se imaginaba que tenía los nervios destrozados.
El propósito de su vida era casar a sus hijas; su consuelo, las visitas y las noticias.