Respecto a Wickham, los viajeros descubrieron pronto que no gozaba allí de gran estima; pues aunque la mayor parte de sus asuntos con el hijo de su patrón se entendían imperfectamente, era sin embargo un hecho bien sabido que, al abandonar Derbyshire, había dejado tras de sí numerosas deudas que el señor Darcy pagó más tarde.
En cuanto a Elizabeth, sus pensamientos estuvieron esta tarde en Pemberley más que el día anterior; y la velada, aunque a medida que pasaba le pareció larga, no fue lo bastante larga para definir sus sentimientos hacia uno de los habitantes de aquella mansión; y estuvo despierta dos horas enteras intentando ponerlos en claro.
Ciertamente, no le odiaba. No; el odio había desaparecido hacía mucho tiempo, y desde hacía casi el mismo tiempo se avergonzaba de haber sentido jamás hacia él una aversión que pudiera llamarse así.
El respeto creado por la convicción de sus valiosas prendas, aunque al principio admitido de mala gana, hacía ya algún tiempo que había dejado de ser repugnante a sus sentimientos;