Una vez hecho esto, le tocó desempeñar un papel menos activo. Le llegó el turno de escuchar. La señora Bennet tenía muchos agravios que relatar y mucho de qué quejarse. Todas ellas habían sido muy maltratadas desde la última vez que vio a su hermana. Dos de sus muchachas habrían estado a punto de casarse, y al final no había nada de nada.
—No culpo a Jane —continuó—, porque Jane se habría quedado con el señor Bingley, si hubiera podido. Pero, ¡Lizzy! ¡Oh, hermana! Cuesta mucho pensar que por su propia terquedad podría haber sido la esposa del señor Collins a estas alturas.
Él le propuso matrimonio en esta misma habitación, y ella lo rechazó. La consecuencia de esto es que Lady Lucas va a tener una hija casada antes que yo, y que la propiedad de Longbourn sigue tan vinculada como siempre.
Los Lucas son gente muy astuta, en verdad, hermana. Solo van tras lo que pueden sacar. Siento tener que decir esto de ellos, pero así es.
Me pone muy nerviosa y achacosa que me lleven la contraria así en mi propia familia, y tener vecinos que piensan en sí mismos antes que en nadie. Sin embargo, que hayas venido justo en este momento es el mayor de los consuelos, y me alegra mucho oír lo que nos cuentas de las mangas largas.
La señora Gardiner, a quien se le había comunicado la mayor parte de estas noticias con anterioridad, en el curso de la correspondencia que mantenían con ella Jane y Elizabeth, dio a su hermana una respuesta evasiva y, por compasión hacia sus sobrinas, cambió de conversación.
Cuando más tarde se quedó a solas con Elizabeth, volvió a hablar del asunto.