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nydus/Pride and PrejudicePublic
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Capítulo LIV

pero todas sus perspectivas se vinieron abajo al verle caer víctima de la rapacidad de su madre por los jugadores de whist y, pocos momentos después, sentado con el resto del grupo. Perdió entonces toda esperanza de diversión. Estaban confinados durante la velada en mesas distintas, y lo único que podía esperar era que él volviera los ojos hacia el lado de la sala donde ella estaba con la frecuencia suficiente para hacerle jugar con tan poco éxito como ella.

La señora Bennet había planeado retener a los dos caballeros de Netherfield a cenar; pero su carruaje fue solicitado por desgracia antes que cualquier otro, y no tuvo la oportunidad de retenerlos.

“Bueno, muchachas —dijo en cuanto se quedaron solas—, ¿qué opináis del día? Creo que todo ha salido extraordinariamente bien, os lo aseguro.

  • La cena estuvo tan bien preparada como cualquiera que haya visto jamás.
  • El venado se asó en su punto, y todo el mundo dijo que jamás había visto un brazuelo tan gordo.
  • La sopa era cincuenta veces mejor que la que tomamos en casa de los Lucas la semana pasada; y hasta el propio señor Darcy reconoció que las perdices estaban notablemente bien hechas; y supongo que tendrá dos o tres cocineros franceses como mínimo.
  • Y, mi querida Jane, jamás te he visto más hermosa.

La señora Long también lo dijo, pues le pregunté si no opinabas lo mismo. ¿Y qué creéis que dijo además?

«¡Ay, señora Bennet, al fin la tendremos en Netherfield!».

Eso fue lo que dijo. De verdad creo que la señora Long es una de las mejores criaturas que han existido, y sus sobrinas son unas muchachas de muy buen comportamiento y nada agraciadas: me gustan muchísimo”.

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