conversación de la tarde, cuando todos estaban reunidos, había perdido gran parte de su animación, y casi todo su sentido, debido a la ausencia de Jane y Elizabeth.
Encontraron a Mary, como de costumbre, sumida en el estudio del bajo continuo y la naturaleza humana; y tuvieron que admirar unos nuevos extractos y escuchar nuevas observaciones de moralidad trillada.
Catherine y Lydia les traían información de otra índole. Mucho se había hecho y mucho se había dicho en el regimiento desde el miércoles anterior; varios de los oficiales habían cenado últimamente con su tío, habían azotado a un soldado raso y, de hecho, se había insinuado que el coronel Forster iba a casarse.