gente nueva, donde cada uno tenga una reputación que conservar, ambos sean más prudentes. > He escrito al coronel Forster para informarle de nuestros arreglos actuales, y para pedirle que satisfaga a los diversos acreedores del señor Wickham en Brighton y sus alrededores, con la garantía de un pago inmediato, de lo cual me he responsabilizado yo mismo. ¿Y tendría la amabilidad de llevar garantías similares a sus acreedores en Meryton, de los cuales adjuntaré una lista, según la información que él me ha dado? Ha entregado una relación de todas sus deudas; al menos espero que no nos haya engañado. Haggerston tiene nuestras instrucciones, y todo estará listo en una semana. Después se unirán a su regimiento, a menos que antes sean invitados a Longbourn; y por la señora Gardiner sé que mi sobrina tiene muchas ganas de verlos a todos antes de abandonar el Sur. Ella se encuentra bien, y ruega que le transmita sus respetos a usted y a su madre.
El señor Bennet y sus hijas vieron todas las ventajas de la marcha de Wickham del condado de ⸺, con tanta claridad como el señor Gardiner. Pero la señora Bennet no estaba tan complacida con ello.
Que Lydia se instalara en el Norte, justo cuando ella había esperado mayor placer y orgullo en su compañía —pues de ningún modo había renunciado a su plan de que residieran en Hertfordshire—, supuso una grave decepción; y además, era una lástima que apartaran a Lydia de un regimiento donde conocía a todo el mundo y tenía tantos favoritos.
—Es tan amiga de la señora Forster —dijo ella—, ¡que será terrible tener que mandarla lejos! Y también hay varios de los muchachos que le gustan mucho. Puede que los oficiales del regimiento del general ⸻ no sean tan agradables.