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nydus/Pride and PrejudicePublic
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XVII

Wickham, este no era ni mucho menos el único pretendiente que podía satisfacerlas, y un baile era, en cualquier caso, un baile. * E incluso Mary pudo asegurar a su familia que no tenía

—Mientras pueda tener mis mañanas para mí misma —dijo ella—, es suficiente. No considero ningún sacrificio unirme de vez en cuando a los compromisos nocturnos. La sociedad nos reclama a todos; y me declaro una de esas personas que consideran que los intervalos de recreo y diversión son deseables para todo el mundo.

El ánimo de Elizabeth era tan elevado en aquella ocasión que, aunque no solía hablar innecesariamente con el señor Collins, no pudo evitar preguntarle si tenía la intención de aceptar la invitación del señor Bingley y, de ser así, si consideraría oportuno unirse a la diversión de la noche; y le sorprendió bastante descubrir que él no abrigaba escrúpulo alguno al respecto y estaba muy lejos de temer una reprimenda, ni del arzobispo ni de lady Catherine de Bourgh, por atreverse a bailar.

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