del amor al matrimonio en un abrir y cerrar de ojos. Sabía que iba a desearme felicidades”.
—Vaya, si hablas tan en serio, daré el asunto por zanjado definitivamente. Tendrás una suegra encantadora, sin duda, y por supuesto estará siempre en Pemberley contigo.
Él la escuchó con perfecta indiferencia mientras ella se dignó entretenerse de este modo, y como la compostura de él la convencía de que todo estaba a salvo, su ingenio fluyó largo rato.