su contenido, hecho con el único propósito de determinar el significado real del autor.
Esta operación de análisis es preliminar, distinta e independiente.
La experiencia aquí, como en las tareas de la erudición crítica, se ha decantado a favor del sistema de fichas. Cada ficha contendrá el análisis de un documento, de una parte separada de un documento o de un episodio de una narración; el análisis debe indicar no solo el sentido general del texto, sino también, en la medida de lo posible, el objeto y los puntos de vista del autor. Será conveniente reproducir literalmente cualquier expresión que pueda parecer característica del pensamiento del autor.
A veces bastará con haber analizado el texto mentalmente: no siempre es necesario poner negro sobre blanco todo el contenido de un documento; en tales casos nos limitamos a consignar los puntos de los que pretendemos hacer uso.
Pero contra el peligro, siempre presente, de sustituir el texto por las impresiones personales, solo hay una salvaguarda real; debe convertirse en regla invariable no hacer jamás bajo ningún concepto un extracto de un documento, o un análisis parcial del mismo, sin haberlo antes analizado exhaustivamente, si no en el papel, al menos de manera mental.
Analizar un documento es discernir y aislar todas las ideas expresadas por el autor. El análisis se reduce así a la crítica interpretativa.
La interpretación pasa por dos etapas: la primera se ocupa