dejadas por los documentos. Trabajando a través del esquema utilizado para la agrupación de hechos, es fácil descubrir cuáles son las clases de hechos sobre los cuales carecemos de información. En el caso de la evolución, advertimos qué eslabones faltan en la cadena de modificaciones sucesivas; en el caso de los acontecimientos, qué episodios, qué grupos de actores nos son aún desconocidos; qué hechos entran o desaparecen del campo de nuestro conocimiento sin que podamos rastrear su principio o su fin. Debemos construir, al menos mentalmente, un esquema tabulado de los puntos sobre los cuales ignoramos, con el fin de mantener presentes en nuestras mentes la distancia que separa el conocimiento que poseemos de un conocimiento perfecto.
(2) El valor de nuestro conocimiento depende del valor de nuestros documentos.
La crítica nos ha dado indicaciones sobre este punto en cada caso concreto; estas indicaciones, en la medida en que se refieren a un conjunto dado de hechos, deben resumirse bajo unos pocos epígrafes.
- ¿Proviene nuestro conocimiento originalmente de la observación directa, de la tradición escrita o de la tradición oral?
- ¿Poseemos varias tradiciones de distinta tendencia, o una sola tradición?
- ¿Poseemos documentos de diferentes clases o de una sola clase?
- ¿Es nuestra información vaga o precisa, detallada o sumaria, literaria o positiva, oficial o confidencial?
La tendencia natural es olvidar, en la construcción, los resultados arrojados por la crítica, olvidar la imperfección de nuestro conocimiento