Países Bajos, Suiza, los Estados Unidos y los
Con qué rapidez y con qué perfección se pueden llevar a cabo estas útiles labores, siempre que se disponga de un personal competente y debidamente dirigido, así como del dinero para remunerarlo, lo demuestra la historia del catálogo general de los manuscritos de las bibliotecas públicas de Francia.
Este excelente catálogo descriptivo se comenzó en 1885 y ahora, en 1897, abarca cerca de cincuenta volúmenes y pronto estará terminado. El Corpus Inscriptionum Latinarum se habrá producido en menos de cincuenta años. Los resultados obtenidos por los bollandistas y la Academia Imperial de Viena no son menos concluyentes.
Ciertamente ya no falta nada, salvo fondos, para asegurar la rápida dotación de los instrumentos de investigación indispensables para el estudio histórico. Los métodos empleados en la construcción de estos instrumentos están hoy permanentemente fijados, y resulta sencillo reclutar a un personal capacitado. * Dicho personal debe estar compuesto en gran parte por archiveros y bibliotecarios profesionales, pero también contendría a investigadores independientes con una marcada vocación por la elaboración de catálogos e índices. Tales trabajadores son más numerosos de lo que en un principio se podría pensar. No es que catalogar sea fácil: requiere paciencia, la atención más escrupulosa y la más variada erudición; pero muchas mentes se sienten atraídas por tareas que, como esta, son a la vez definidas, susceptibles de completarse de manera concluyente y de