los dogmas», del «crecimiento de los mitos». Luego, olvidando el hecho de que todas estas cosas son puras abstracciones, se ha asumido tácitamente que en la palabra, el rito, la regla, reside una fuerza inherente que produce su evolución. Esta es la teoría del desarrollo (Entwickelung) de los usos y las instituciones; fue iniciada en Alemania por la escuela «histórica» y ha dominado todas las ramas especiales de la historia. La historia de las lenguas es la única que ha logrado sacudirse su influencia. Del mismo modo que se ha tratado a los usos como si fuesen existencias con una vida propia y separada, la sucesión de individuos que componen los diversos órganos dentro de una sociedad (la realeza, la iglesia, el senado, el parlamento) ha sido personificada al atribuírsele una voluntad, la cual es tratada como una causa activa. De este modo se ha creado un mundo de seres imaginarios detrás de los hechos históricos, que ha venido a reemplazar a la Providencia en la explicación de estos. Para defendernos de esta mitología engañosa bastará una sola regla: > No busques jamás las causas de un hecho histórico sin haberlo expresado primero concretamente en función de individuos que actúan y piensan. Si se emplean abstracciones, debe evitarse toda metáfora que las haga desempeñar el papel de seres vivos.
Mediante una comparación de las evoluciones de las diferentes especies de hechos que coexisten en