"progreso del espíritu humano". La expresión "historia de la civilización" aparece antes de finales del siglo XVIII. Al mismo tiempo, los profesores universitarios alemanes, especialmente en Gotinga, estaban creando, para satisfacer necesidades educativas, la nueva forma del "manual" histórico, una recopilación metódica de hechos cuidadosamente justificados, sin pretensiones literarias ni de otra índole. Colecciones de hechos históricos, realizadas con vistas a ayudar en la interpretación de textos literarios o por mera curiosidad respecto a las cosas del pasado, habían existido desde la antigüedad; pero las misceláneas de Ateneo y Aulo Gelio, o las compilaciones más vastas y mejor organizadas de la Edad Media y del Renacimiento, no deben compararse en modo alguno con los "manuales científicos" de los cuales dieron entonces los modelos los profesores alemanes. Estos profesores, además, contribuyeron a esclarecer la noción vaga y general que los filósofos tenían de la "civilización", pues se aplicaron a la organización de la historia de las lenguas, de las literaturas, de las artes, de las religiones, del derecho, de los fenómenos económicos, etcétera, como otras tantas ramas de estudio independientes. Así se amplió enormemente el dominio de la historia, y la exposición científica, es decir, simple y objetiva, comenzó a competir con los ideales retóricos o sentenciosos, patrióticos o filosóficos de la antigüedad.
Esta competencia fue al principio tímida y oscura, pues los comienzos del siglo XIX estuvieron marcados por un renacimiento literario que renovó la