usar estos términos, pero debe recordarse que la realidad subyacente se compone enteramente de hábitos y costumbres.
El estudio de las instituciones, sin embargo, nos obliga a plantear preguntas especiales acerca de las personas y sus funciones. Respecto a las instituciones sociales y económicas debemos preguntar cuál era el principio de la división del trabajo y de la división en clases, cuáles eran las profesiones y clases, cómo se reclutaban, cuáles eran las relaciones entre los miembros de las diferentes profesiones y clases. Respecto a las instituciones políticas, que están sancionadas por reglas obligatorias y una autoridad visible, surgen dos nuevas series de preguntas. (1) ¿Quiénes eran las personas investidas de autoridad? Cuando la autoridad está dividida tenemos que estudiar la división de funciones, analizar el personnel [personal] del gobierno en sus diferentes grupos (supremos y subordinados, centrales y locales), y distinguir cada uno de los cuerpos especiales. Respecto a cada clase de hombres implicados en el gobierno nos preguntaremos: ¿Cómo eran reclutados? ¿Cuál era su autoridad oficial? ¿Cuáles eran sus poderes reales? (2) ¿Cuáles eran las reglas oficiales? ¿Cuál era su forma (costumbre, órdenes, ley, precedente)? ¿Cuál era su contenido (reglas de derecho)? ¿Cuál era el modo de aplicación (procedimiento)? Y, sobre todo, ¿cómo difirieron las reglas de la práctica (abuso de poder, explotación, conflictos entre agentes ejecutivos, inobservancia de reglas)?
Después de la determinación de todos los hechos que constituyen una sociedad, resta