y ha consistido en una sucesión de ligeras modificaciones. Pero aunque se ha observado una continuidad racional en los pasos dados, el gran número de estos pasos no ha dejado, en estos últimos días, de asombrar, e incluso de ofender, al público. La opinión pública, a la que se ha apelado en favor de las reformas, se ha visto un tanto sorprendida por ser apelada con tanta frecuencia, y tal vez no sea superfluo indicar aquí, una vez más, el significado general y la lógica interna del movimiento al que estamos asistiendo.
I. Antes de los últimos años del Segundo Imperio, la enseñanza superior de las ciencias históricas estaba organizada en Francia sin ningún sistema coherente.
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