normale supérieure, preparatoria para los exámenes de la licenciatura y de la agrégation, se viera obligada por la fuerza de las circunstancias a adoptar el mismo carácter. Nótese que no podía dejar de surgir cierta emulación entre los alumnos de la École normale y los de las Facultades en los concursos de la agrégation. Siendo los programas de la agrégation lo que eran, esta emulación parecía destinada a comprometer a los profesores y estudiantes rivales cada vez más en una labor escolar, de índole no científica, igualmente carente de dignidad y de utilidad real.
El peligro era muy grave. Fue percibido desde el principio por aquellos clarividentes promotores de la reforma de las Facultades, los señores A. Dumont, L. Liard, E. Lavisse. El señor Lavisse escribió en 1884: > "Sostener que las Facultades tienen por objeto principal la preparación para los exámenes es sustituir el adiestramiento por la cultura científica: esta es la grave queja que los hombres capaces tienen contra los partidarios de la innovación... Los partidarios de la innovación responden que han visto los inconvenientes de la nueva orientación desde el principio, pero que están convencidos de que una modificación del sistema de exámenes seguirá a la reforma de la educación superior; que se encontrará una reconciliación entre el trabajo científico y la preparación para los exámenes; y que así decaerá el único agravio que sus oponentes tienen