de la historia no es agradar, ni dar máximas prácticas de conducta, ni despertar las emociones, sino el conocimiento puro y simple.
Comenzamos por distinguir entre (1) monografías y (2) obras de carácter general.
(1) Un hombre escribe una monografía cuando se propone elucidar un punto especial, un solo hecho o un conjunto limitado de hechos, por ejemplo, toda la vida o una parte de la vida de un individuo, un solo acontecimiento o una serie de acontecimientos entre dos fechas cercanas. Los tipos de temas posibles de una monografía no se pueden enumerar, pues la materia de la historia se puede dividir indefinidamente y de un número infinito de maneras. Pero no todos los modos de división son igualmente juiciosos y, aunque se haya sostenido lo contrario, hay, en la historia como en todas las ciencias, temas que sería estúpido tratar en monografías, y monografías que, aunque estén bien ejecutadas, representan una labor inútil. Las personas de capacidad moderada y sin gran amplitud mental, dedicadas a lo que se llama erudición "curiosa", se prestan muy fácilmente a ocuparse de cuestiones insignificantes; de hecho, para hacer una primera estimación del poder intelectual de un historiador, se puede obtener un criterio bastante bueno en la lista de las monografías que ha escrito. Es el don de ver los problemas importantes y el gusto por su tratamiento, así como la capacidad de resolverlos, lo que, en todas