was a branch of literature: there were not too many scruples on the score of proofs; those who worked from written documents took no care to distinguish the text of such documents from their own text; in reproducing the narratives of their predecessors they adorned them with details, and sometimes (under pretext of being precise) with numbers, with speeches, with reflections, and elegances. We can in a manner see them at work in every instance where it is possible to compare Greek and Roman historians, Ephorus and Livy, for example, with their sources.
Los escritores del Renacimiento imitaron directamente a los antiguos. Para ellos también, la historia era un arte literario con fines apologéticos o pretensiones didácticas. En Italia fue con demasiada frecuencia un medio para ganarse el favor de los príncipes, o un tema para declamaciones. Este estado de cosas duró mucho tiempo. Todavía en el siglo XVII encontramos, en Mézeray, a un historiador del antiguo modelo clásico.
Sin embargo, en la literatura histórica del Renacimiento, dos novedades reclaman nuestra atención, en las cuales la influencia medieval se manifiesta de manera incontrovertible. * Por una parte, vemos la retención de una forma de exposición que era inusual en la antigüedad, que fue creada por los historiadores católicos de las últimas épocas (Eusebio, Orosio) y que gozó de gran favor en la Edad Media: aquella que, en lugar de abarcar únicamente la historia de un