ciencia a reclamar la exención de este principio. Una afirmación histórica es, en el más favorable de los casos, apenas una observación medianamente hecha, y necesita de otras observaciones para ser corroborada.
Es combinando observaciones como se construye toda ciencia: un hecho científico es un centro en el que convergen varias observaciones diferentes. Cada observación está sujeta a posibilidades de error que no pueden eliminarse por completo; pero si varias observaciones coinciden, esto difícilmente puede ser en virtud de un error común: la explicación más probable de la coincidencia es que los observadores han visto todos la misma realidad y la han descrito correctamente. Los errores son personales y tienden a divergir; son las observaciones correctas las que coinciden.
Aplicado a la historia, este principio conduce a una última serie de operaciones, intermedias entre la crítica puramente analítica y las operaciones sintéticas: la comparación de los testimonios.
Comenzamos clasificando los resultados obtenidos por el análisis crítico de tal manera que se agrupen aquellas afirmaciones que se refieren al mismo hecho. La operación se facilita mecánicamente mediante el método de fichas. O bien cada afirmación se ha anotado en una ficha separada, o bien se ha asignado una sola ficha para cada hecho, y las diferentes afirmaciones relativas al mismo se han anotado en la ficha a medida que se encontraban en el curso de la lectura. Al agrupar las afirmaciones, conocemos el alcance de nuestra