heterogénea de materiales, relativos a diferentes temas y lugares, que difieren en su grado de generalidad y certeza. La práctica de los historiadores no proporciona ningún método para clasificarlos; la historia, que comenzó siendo una forma de literatura, ha sigido siendo la menos metódica de las ciencias.
II. En toda ciencia, el paso siguiente a la observación de los hechos consiste en formular una serie de preguntas según algún sistema metódico; toda ciencia se compone de las respuestas a una serie semejante de preguntas.
En todas las ciencias de observación directa, incluso si las preguntas que deben responderse no se han planteado de antemano, los hechos que se observan sugieren preguntas y exigen que se formulen con precisión.
Pero los historiadores carecen de una disciplina de este tipo; muchos de ellos están acostumbrados a imitar a los artistas y ni siquiera piensan en preguntarse qué es lo que buscan. Extraen de sus documentos aquellas partes que les llaman la atención, a menudo por razones puramente personales, y las reproducen, cambiando el lenguaje y añadiendo cuantas reflexiones misceláneas acudan a su mente.
Si la historia no ha de perderse en la confusión de sus materiales, debe establecerse como regla proceder aquí, al igual que en las demás ciencias, por medio de preguntas y respuestas. Pero ¿cómo han de elegirse las preguntas en una ciencia tan diferente de las demás? Este es el problema fundamental del método.