a utilizar un método subjetivo. Imagina una sociedad o un proceso de evolución, y en este marco imaginario dispone los elementos proporcionados por los documentos. Así pues, mientras que la clasificación biológica se guía por la observación objetiva de unidades físicas, la clasificación histórica sólo puede efectuarse sobre unidades subjetivas existentes en la imaginación.
Las realidades del pasado son cosas que no observamos, y que solo podemos conocer en virtud de su parecido con las realidades del presente.
Para hacernos cargo de las condiciones en las que ocurrieron los acontecimientos pasados, debemos observar la humanidad de hoy y buscar las condiciones bajo las cuales suceden ahora acontecimientos análogos.
La historia se convierte así en una aplicación de las ciencias descriptivas que tratan sobre la humanidad, la psicología descriptiva, la sociología o la ciencia social; pero todas estas ciencias todavía están imperfectamente establecidas, y sus defectos retrasan el establecimiento de una ciencia de la historia.
Algunas de las condiciones de la vida humana son, sin embargo, tan necesarias y tan obvias que la observación más superficial basta para establecerlas. Estas son las condiciones comunes a toda la humanidad; tienen su origen ya sea en la organización fisiológica que determina las necesidades materiales de los hombres, o en la organización psicológica que determina sus hábitos en materia de conducta. Estas condiciones pueden, por tanto, preverse mediante el uso de una serie de preguntas generales aplicables a todos los