significado de la palabra en cuestión. Información de este tipo se ofrece en los diccionarios históricos, como el Thesaurus Linguæ Latinæ, o los glosarios de Du Cange. En estas compilaciones, el artículo dedicado a cada palabra es una colección de los pasajes en los que ocurre dicha palabra, acompañada de indicaciones de autoría que fijan la época.
Cuando el autor escribía en una lengua muerta que había aprendido en los libros —este es el caso de los textos latinos de la temprana Edad Media—, debemos estar en guardia contra las palabras usadas en un sentido arbitrario, o seleccionadas por motivos de elegancia: por ejemplo, consul (conde, earl), capite census (censitario), agellus (gran dominio).
(2) El uso lingüístico puede variar de una región a otra; tenemos, por tanto, que conocer la lengua del país donde se redactó el documento, es decir, los significados peculiares vigentes en el país.
(3) Cada autor tiene su propia manera de escribir; tenemos, pues, que estudiar el lenguaje del autor, los sentidos peculiares en los que utilizaba las palabras. A este propósito sirven los léxicos de un solo autor, como el Lexicon Cæsarianum de Meusel, en el cual se reúnen todos los pasajes en los que el autor usó cada palabra.
(4) Una expresión cambia de significado según el pasaje en el que aparece; debemos, por tanto, interpretar cada palabra y oración no como si estuviera aislada,