una misma y única sociedad, la escuela «histórica» fue conducida al descubrimiento de la solidaridad (Zusammenhang). Pero, antes de intentar descubrir sus causas mediante el análisis, los partidarios de esta escuela supusieron la existencia de una causa general permanente que residía en la sociedad misma. Y, como se acostumbra personificar a la sociedad, se le atribuyó un temperamento especial, el genio peculiar de la nación o de la raza, manifestándose en las diferentes actividades sociales y explicando su solidaridad. Esto era simplemente una hipótesis sugerida por el mundo animal, en el cual cada especie tiene características permanentes. Hubiera sido inadecuada, pues para explicar cómo una sociedad dada llega a cambiar su carácter de una época a otra (los griegos entre los siglos séptimo y cuarto, los ingleses entre el decimoquinto y el decimonoveno), habría sido necesario invocar la ayuda de causas externas. Y la teoría es insostenible, pues todas las sociedades conocidas por la historia son grupos de hombres sin unidad antropológica y sin características hereditarias comunes.
Además de estas explicaciones metafísicas o metafóricas, se ha intentado aplicar a la investigación de las causas en la historia el procedimiento clásico de las ciencias naturales: la comparación de series paralelas de fenómenos sucesivos para descubrir aquellos que aparecen siempre juntos. El "método comparativo" ha adoptado varias formas distintas. * A veces, el objeto de estudio ha sido un detalle de la vida social (un