de estas diferencias hereditarias entre los hombres; no va más allá de las condiciones de su existencia. La última pregunta de la historia sigue siendo insoluble mediante métodos históricos.
# CAPÍTULO V
EXPOSICIÓN
Todavía nos falta estudiar una cuestión cuyo interés práctico es evidente:
¿Cuáles son las formas en que se presentan las obras históricas?
Estas formas son, de hecho, muy numerosas. Algunas de ellas están anticuadas; no todas son legítimas; las mejores tienen sus inconvenientes. Debemos preguntarnos, por tanto, no sólo cuáles son las formas en que aparecen las obras históricas, sino también cuáles de ellas representan tipos de exposición verdaderamente racionales.
Por «obras históricas» entendemos aquí todas aquellas que tienen por objeto comunicar los resultados obtenidos por la labor de construcción histórica, cualquiera que sea la naturaleza, la extensión y el alcance de estos resultados. La elaboración crítica de los documentos, de la que se trata en el Libro II, y que es preparatoria de la construcción histórica, queda naturalmente excluida.
Los historiadores pueden diferir, y hasta el presente han diferido, en varios puntos esenciales. No siempre han tenido, ni todos tienen ahora, la misma concepción del fin al que apunta la obra histórica; de ahí surgen diferencias en la naturaleza de los hechos elegidos, en la manera de dividir el tema —es decir, de coordinar los hechos—, en la manera de presentarlos y en la manera de probarlos. Este sería el lugar