preliminar que responder: ¿De quién eran las costumbres que nos disponemos a estudiar? Eran comunes a un gran número de individuos; y una colección de individuos con las mismas costumbres es lo que llamamos un grupo. La primera condición, por tanto, para el estudio de una costumbre es la determinación del grupo que la ha practicado. En este punto debemos precavernos del primer impulso; este conduce a una negligencia que puede arruinar toda nuestra construcción histórica.
La tendencia natural es concebir al grupo humano según el modelo de la especie zoológica —como un conjunto de hombres que se asemejan todos entre sí—. Tomamos un grupo unido por una característica común muy obvia, una nación unida por un gobierno oficial común (romanos, ingleses, franceses), un pueblo que habla la misma lengua (griegos, antiguos germanos), y procedemos como si todos los miembros de este grupo se asemejasen en todos los puntos y tuviesen las mismas costumbres.
En realidad, ningún grupo real, ni siquiera una sociedad centralizada, es un todo homogéneo. En gran parte de la actividad humana —el lenguaje, el arte, la ciencia, la religión, los intereses económicos—, el grupo es constantemente fluctuante. ¿Qué hemos de entender por el grupo de los que hablan griego, el grupo cristiano, el grupo de la ciencia moderna? E incluso aquellos grupos a los que una organización oficial confiere cierta precisión, los Estados y las Iglesias, no son más que unidades