puesto que no se encuentran siempre juntos (por ejemplo, la emancipación de la mujer y el cristianismo). Pero apenas cabe esperar de él resultados positivos, pues la concomitancia de dos hechos en varias series no muestra si uno es causa del otro, o si ambos son efectos conjuntos de una única causa.
La investigación metódica de las causas de un hecho exige un análisis de las condiciones bajo las cuales ocurre el hecho, realizado de tal modo que se aísle la condición necesaria que es su causa; presupone, por tanto, el conocimiento completo de estas condiciones. Pero esto es precisamente lo que nunca tenemos en la historia. Debemos renunciar, por consiguiente, a la idea de llegar a las causas mediante métodos directos como los que se emplean en las demás ciencias.
De hecho, sin embargo, los historiadores emplean a menudo la noción de causa, la cual, como hemos demostrado más arriba, es indispensable con el fin de formular acontecimientos y construir períodos. Conocen las causas en parte por los autores de documentos que observaron los hechos, en parte por la analogía de las causas que todos observamos en la actualidad. Toda la historia de los acontecimientos es una cadena de incidentes evidente e indiscutiblemente conectados, cada uno de los cuales es la causa determinante de otro. * La estocada de Montgomery es la causa de la muerte de Enrique II; * esta muerte es la